Estaba decidido a visitar el pequeño pero poderoso reino de
Dinamarca
hace años y aproveché un impasse laboral, ajusté los números y
embarqué en pleno Agosto hacia una ciudad que no defraudó.
Cabe destacar que desde la primera visita, he visitado la
capital danesa en al menos dos otras dos ocasiones, por lo que el post original ha sido
intervenido con los aprendizajes y algunas vivencias posteriores.
En un perfecto orden, con más sol del que imaginaba en verano, y con el frío que imaginaba en el invierno que experimenté en posteriores visitas, con plena efervescencia turística y la particular presencia de gran cantidad de argentinos y latinos que viven a la aventura, en los párrafos siguientes los invito a zambullirse en las frías aguas del canal de Copenhagen y deambular por la ciudad entendiendo un poquito del estado de bienestar que ofrece Dinamarca y aprendiendo algo en cada palabra.
La ecuación económica
Decidir ir para el norte de Europa, para alguien que viene desde el Sur del mismo continente, o mismo, del sur del mundo, es un desafío matemático. Dinamarca, Suecia, Finlandia y Noruega se dice que son los
países con mejor calidad de vida, pero a su vez, de los más costosos de
Europa.
En mi primera visita, no tenía contacto alguno en la ciudad ni lugar donde hacer pié, el viaje casi espontáneo me llevó a afrontar el expendio del viaje y abrazarlo como costo de aprendizaje en el país de la
Reina Margarita.
Años más tarde, los vaivenes de la vida han hecho que amigos e incluso parientes hayan decidido por asentarse en Copenhagen abriendo las puertas a nuevas visitas que dieron lugar a otro tipo de experiencias.
Si bien Dinamarca forma parte de la Unión Europea, sigue
manteniendo su propia moneda, la
Corona Danesa (ver
cotización), esto no representa ninguna dificultad: no es necesario utilizar efectivo.
El cambio,
numéricamente, es favorable al Euro y al Dolar, en mi viaje iniciático (2019) la relación estaba en
orden de 7.4 DKK a 1 euro y en mi última visita (2025) seguía prácticamente igual. Lo particular de Dinamarca es que los
precios de por si son altos, por lo que el cambio favorable no ayuda
demasiado.
Para ayudar a dimensionar: un café, de filtro, el americano y más barato,
ronda los 3 euros, una comida callejera en un food track llegar a los
16 euros, y una cerveza tirada ronda los 9 euros. Hay opciones más
baratas desde luego, los que aprendimos a vivir y sobrevivir en el "culo
del mundo" siempre encontramos la manera de mantener costos
mínimos.
Llegada a la ciudad
El aeropuerto se encuentra al sur este, en la zona de Kastrup, en la isla a Amager y al puente de Øresund que conecta el país a la vecina Suecia.
Lo primero que llama la atención es que los metros, con formaciones de 3 vagiones, se conducen solos.
Luego, al salir del metro en
una estación algo apartada del centro, fue el silencio ocupó la mañana. No se oía un alma. A medida que fui avanzando el paso
perdiéndome en las calles de la barriada de
Norrebro, me dirigía hacia la
zona de los lagos y el silencio era por momentos abrumador, pero relajante.
Valoro enormemente el silencio y lo aprecio, admiro
a quienes respetan el silencio ajeno, algo que en la cultura latina de
la que provengo no suele ser así. Cómo no voy a poder poner mi música en mi casa a
todo volumen con las puertas abiertas, a mis vecinos les tiene que
gustar también! Y así terminamos con crónicas policiales.
El día estaba increíblemente soleado al punto que daba gusto estar
en la sombra por momentos, aunque no para dormirse en ella, porque el frío al rato decía
presente con ráfagas de viento que despertaban al más despistado, algo habitual en la ciudad por su posición geográfica.
Como es sabido, los inviernos son largos y oscuros, comienzan a fines
de septiembre y para octubre ya la noche se hace larga, 15:30hs comienzan a despedirse del sol y alrededor de las 8:30hs vuelve a dar señales. La oscuridad es una constante en el invierno. El sol, cuando aparece, se aprovecha.
El fenómeno del viento es intenso, entre mares, con correntadas que vienen del Mar del Norte y el Mar Báltico. Hay temporadas donde el viento es tan
fuerte que algunas veces se llegan a suspender actividades. Por otro lado tienen un efecto que aporta a la felicidad de uno de los paises considerados más felices del mundo: el precio de la electricidad baja considerablemente debido a la enorme generación de energía mediante
parques eólicos
incluso marinos.
Mi alojamiento en aquel primer viaje fue en uno de los tantos modernos hostels de la ciudad, Steel House, la elección fue algo azarosa aire, los costos y prestaciones eran similares. Pronto descubrí que no solo era modernos sino automáticos y casi no tienes ni que tratar con la gente, muy nórdico eso del trato. Lamentablemente cobran por extras por todo, incluso por llegar antes y tener que dejar la mochila reposando en un locker durante todo el día. Ahí otro ejemplo del costo de vida danés, 4 euros por depositar mi mochila en un locker automático.
Huí, no quería estar dentro, el día invitaba a estar fuera, las nubes que van y vienen, estamos en el norte, puede llover en cualquier momento, y los locales lo saben, si hay algo que saben hacer es maximizar su tiempo al aire libre, cuando el clima dispone, se agolpan a las calles a hacer actividades, disfrutar del fresco, de los rayos de sol, incorporar vitamina D y estar fuera por todo el tiempo que en el invierno tendrán que pasar dentro.
Me detuve en los lagos a comer un bocadillo importado desde España, más
tarde tomaría un café, me abastecería de alguna fruta y frutos secos y
seguir andando. Maximizar el tiempo como quién dice (y minimizar gastos).
El largo camino por Copenhagen
Poco tardé en descubrir que Copenhagen es que es una ciudad
completamente llana, en un país completamente llano (su punto más alto
es de 170 metros sobre el nivel del mar) lo que la convierte en un
paraíso para ciclista: todo está preparado para ellos, y van de lado a
lado a toda velocidad por sus carriles.
Incluso en pleno invierno, con viento en contra y con tormentas de nieve, la bicicleta es el medio de transporte preferido y adoptado por todos. Totalmente recomendable instalar una de las tantas apps para alquilar bicicletas (Donkey Republic, Bolt, Lime, etc) para recorrer la ciudad.
Excelentes medios de transportarse en una ciudad que carece (carecía*) de
una buena conexión de metros, pero no desesperen, porque está
completamente en obras ya que se están concretando dos líneas más transversales, por lo que estaba bastante revolucionado todo en mi primer estadía, al punto que si te fijabas en Google Maps aparecen las estaciones de
metro que aún no estaban concluidas. El panorama cambió notablemente en mis posteriores visitas donde ya cuenta con una línea circular y extensiones que conectan los suburbios, sumado a nuevas lineas que planean construir debajo de todo ese territorio rodeado de agua.
Tomé un mapa y marché con rumbo a
la
Estación Central
para ubicarme y saber navegar un poco en la ciudad, y tener una idea de la partida al próximo destino en el itinerario unos días más tarde.
Al frente se encuentra el
Tívoli, uno de los parques de atracciones más antiguos de Europa, abierto en
1843, tiene unos jardines muy famosos y todo los sitios que hablen de la
ciudad te dirán que los visites, de mi parte, pasé de ellos, porque ahí
mismo recibí el consejo de que si no te subes a ningún juego, no vale la
pena pagar la entrada. La conclusión es que si no te gustan los parques de atracciones, salvo que no tengas otra cosa que hacer, es evitable.
Con el tiempo aprendí que existen alternativas al parque que no cobran el acceso. Más abajo lo detallo.
Al finalizar el que delimita el parque, se encuentra uno con
Rådhuspladsen
(Plaza del Ayuntamiento), el centro neurálgico de la
ciudad, muy activo, y en esta ocasión no era excepción, me
crucé con una feria de productos thailandeses.
A partir de este momento, se abren las puertas de la zona comercial de la ciudad, las callejuelas y la Strøget auto proclamada zona peatonal más extensa de Europa, la siempre efervescente
A partir de este momento, se abren las puertas de la zona comercial de la ciudad, las callejuelas y la Strøget auto proclamada zona peatonal más extensa de Europa, la siempre efervescente
A partir de este momento el viaje se volcó a otra dimensión, por un
lado, comencé a tener contacto con la historia de la ciudad, pero a su
vez con la comunidad de argentinos que allí reside.
Perderse en el centro
Desde el momento que me ensimismé en el Sandelmans free tour, comencé percatarme que comprender la historia de la ciudad
no sería el objetivo, dejé de lado la quimera de recordar los nombres de
todos los santos y personajes importantes, y me dejé llevar por el
recorrido y tener algo de contexto.
Solo he de destacar que
Absalón fué el arzobispo de la iglesia católica al que se le atribuye un
crecimiento exponencial de la ciudad allí por el año 1100 y de él se verán
figuras a lo largo de la ciudad, pero son las que destacan en el edificio
del ayuntamiento. Y el otro personaje de relevancia es el rey
Cristian IV (y ya estamos hablando de los 1500) quién bajo su reinado,
convirtiera la ciudad en una potencia económica y militar en la
región.
Los ingleses hicieron de las suyas, cuando a principios del
1800 quisieron evitar que la ciudad se entregase a Napoleón, sometiéndola
a un bombardeo de varios días y generando una crisis de la que costó años
recuperarse.
Vestigios de la vieja ciudad amurallada se vislumbran en la
plaza de Nytorv donde se erige el Palacio de Justicia y encontramos
construcciones con rasgos de aquella época sobre la calzada de
Magstraede, una de las más viejas calles de la ciudad, donde abundan sus casas
coloridas, con techos a dos aguas y los imprescindibles ganchos para
subir material al altillo.
Aquí uno aprende lo que cotiza el sol: las calles de la calzada donde el
sol se pone, es decir, aquellas que reciben unas migajas más de sol
durante el día cotizan más que las casas de la acera de enfrente.
Siguiendo la calzada pronto uno se encuentra uno caminando a orillas del canal
Nybrogade y desemboca a la estatua de
don Absalón. Al otro lado, sobre el
islote de Slotsholmen, en una zona monumental, se erige el
Palacio de Christiansborg que es la sede del Parlamento de Dinamarca.
Una de las cualidades inocultables de la ciudad es la presencia de
decena de cúpulas de diferentes iglesias que
existieron haciendo culto tanto protestante como católico, muchas de
estas, ya no actúan como tales, tal como ocurre en Amsterdam, al quedar en desuso
o debido a su costoso mantenimiento, se alquilan para otros fines, sin ir
más lejos, en la
Catedral
es común ver espectáculos y proyecciones en su interior.
Poco falta para llegar a la Nueva Plaza del Rey (Kongens Nytorv) que bien se podría llamar Plaza del Teatro, allí confluyen una serie de
edificios monumentales, entre ellos, el
Teatro Real, por supuesto, hoteles de lujo y tiene inicio la calle peatonal "más
larga" que confluye en la ya mencionada
Strøget.
A escasos metros comienza una de las postales de la ciudad en los últimos años: el
llamado Puerto Nuevo (Nyhavn), lugar que no fuera otra cosa que el puerto donde desembarcaban
pescadores que lo único que buscaban eran mujeres y bebidas, y con la
intervención del ayuntamiento se convirtiera en una zona colorida de bares muy atractiva que determina un centro de
congregación social importante en la ciudad vieja.
Esta parada casi obligada ya sea para la simple foto, o para permitirse alguna bebida o una comida si el bullicio no los molesta se ofrecerá siempre repleta de turistas y transeúntes.
En este pequeño paseo de apenas 3 calles de largo se destaca la casa del número 20 (en inglés), una de las casas, la colorada con vivos blancos, el
famoso escritor danés Hans Christian Andersen vivió durante casi 20
años. Este hombre, así como lo menciono a muchos puede no sonarle, pero
escribió obras tan conocidas como La Sirenita, Pulgarcito y el Patito Feo
(este último inspirado en sus propias vivencias y frustraciones).
A escasos 200 metros nos encontramos con el
Palacio de Amalienborg, un conjunto de 4 palacetes de estilo Rococó que son la residencia real
de invierno, ya que en verano se van a pasarlo a palacetes con mucho más
esplendor en zonas alejadas para estar tranquilos.
Es un plácido lugar con una plaza central, guardias con sombreros
graciosos que hacen los cambios cada mediodía, y vista hacia un extremo,
el enorme domo de la
Iglesia de Mármol y hacia el otro extremo, del otro lado del canal, pero se dice que todos
interconectados por debajo, el moderno edificio de la
Opera, con su estilo que asemeja a la vista un transportador de contenedores,
ya que ha sido financiada en gran parte por la naviera
Maersk, una de las empresas danesas más grandes y con más poder y aporte al PBI
nacional.
Al alejarse de la zona monumental por uno de los vértices de Amalienborg,
puntualmente por la Amaliengade, al finalizar la calle nos topamos con la
fortaleza del antiguo
Kastellet que formara un bastión defensivo de la ciudad construido en la
época de Christian IV cuando se decidiera su fortificación contra
invasiones, hoy es un complejo histórico que forma
parte del patrimonio público. Es un bonito parque para visitar, rodeado
de agua y una estructura de estrella con un talud defensivo, en su
interior cuenta con el Museo de la Resistencia Danesa, iglesia y un molino de viento.
Otra de las postales clásicas de la ciudad es la de La Sirenita. Me creen si les digo que yo ni sabía donde estaba, pero caminando, hacia donde
mis piernas me llevaran, encontré a un compacto grupo de chinos haciendo
malabares y poniendo en riesgo su vida para sacarse una foto junto
a una estructura diminuta junto al mar para darme cuenta que se trataba de
la famosa estatua. Se ubica sobre la costa junto al Kastellet y conforma casi el fin de la zona monumental.
La curiosidad es tu aliada
Si solo me limitase a visitar el centro de la ciudad, creo firmemente que
con un día completo, alcanzaría para un pantallazo. La ciudad es pequeña en comparación a otras urbes europeas. Pero decidí dejar para otra jornada el espíritu andador, mis pies me
llevan, la curiosidad me motiva.
El recorrido de mi siguiente día fué libre fué alternativo, comencé por alejarme y desde la estación me tomé el tren
hasta Østerport, que pareciera muy lejos pero no es mucho más que lo
que anduve el día anterior. Desde allí fué todo andar y andar.
Me acerqué hasta el mayor estadio del país, el
Parken, donde hace las veces de local el
FC Copenhagen
que frecuentemente disputa las fases de la UEFA Champions
League.
Asombrado por el silencio y por ráfagas bastante intensas de viento, pero
siempre con el sol de mi lado, desandé mi camino hacia el sur a pié,
cruzando uno de los grandes parques de la ciudad, el Fælledparken (link en inglés)
hasta comenzar a adentrarme en la barriada más popular, multicultural y hipster si se quiere de Nørrebro.
Aquí abundan squatters y se lo considera una de las zonas "picantes". Hubo casos de escaladas de violencia contra la policía en intentos de
desalojos allá lejos por los 80's. Se palpa la diferencia en el ambiente, pero aún aún así, no deja de mantener el orden de la ciudad, en alguna parte se dejan ver
algo más de extranjeros, pero nada que resulte fuera de lo común para una
ciudad ordenada.
Mi objetivo era poder alcanzar uno de los tantos cementerios parque,
porque si hay algo que admiro de civilizaciones con influencias
vikingas es
que los cementerios son parques donde se puede pasear, donde no hay miedo
de meterse y perderse entre donde yacen los muertos, que al fin y al cabo
son los que menos miedo dan, son mucho más peligrosos los vivos.
En el Assistens Kirkegård
yacen los restos del famoso escritor Andersen, con cuya tumba de
casualidad me crucé, siguiendo los carteles, en un paseo repleto de
transeúntes, familias, niños jugando y curiosos paseando.
El descanso a pleno sol, para recargar energías fué en el paseo de
Torvehallerne, a pasos de la estación Nørreport, un mercado a lo danés,
ordenado de pies a cabeza, donde además de vender mercaderías cuenta con un patio de comidas de todo el mundo. Empanadas argentinas no
podían faltar.
Navegando los canales
Copenhague puede ser vista como Amsterdam en ciertos aspectos. De hecho algunos me han consultado al ver una foto que publiqué en redes si estaba de visitas en la capital holandesa.
Una ciudad moderna con canales para navegar. También, puede ser vista como una Venecia pero sin la peste, como dirían en Los Simpsons.
Navegar en esta zona es una opción. Puedes ir en grande y tomarte un ferry a los otros países nórdicos, algo que suele ser accesible y muchos hacen en grupo a modo de paseo o celebración.
Bien se puede optar por un paseo guiado turístico por la ciudad desde Nyhavn o con algo menos de presupuesto, se puede aprovechar del transporte público.
Dentro de las opciones de transporte la ciudad ofrece un servicio de Ferries que cruzan el canal de lado a lado y de norte a sur haciendo escalas en lugares de relevancia. Por ejemplo es una gran opción para ir de Nyhavn al Reffen!
Soy de los que cree que este servicio es poco utilizado por locales, de hecho me enteré que se quejan de que se mueve demasiado cosa que no he notad para nada, los ferries surcan el canal suavemente utilizando motores eléctricos y apenas se oyen.
Si cuentas tiempo, puedes optas por la full experience desde a alguna de las cabeceras (Teglholmen al sur u Orientaj al norte)y tomarte el ferry de punta a punta. Cruzarás todos los puntos de referencia de la ciudad linderos al canal y tendrás contacto con las barriadas más modernas que se sitúan en los extremos, así como contemplar el crecimiento urbanístico de la isla de Amager.

Amager de mar y... montaña?
La zona de Amager que se extiende al sur de la ciudad era considerada en el pasado el patio trasero de la ciudad. Conocida como la isla de la basura era el típico lugar donde nadie quería vivir y se usaba para fines industriales y de depósito.
Ubicados entre el Aeropuerto y la ciudad, se erigen una centena de modernos edificios de diferentes tamaños y colores que albergan miles de personas. Entre ellos mis más relevantes puntos de contacto con el país y la ciudad. Apenas una estación debajo, aparece el enorme acuario situado a linea de costa.
Con el horizonte que se pierde en Suecia, y los vestigios del puerto de fondo, la isla tomó gran impulso y se encuentra al momento en plena ebullición, con incluso nuevas lineas de metro planeadas para integrar más secciones con el resto de la capital.
El Amager Strandpark (Parque de Playa de Amager) acompaña este paisaje silenciosa. Uno no imagina Dinamarca y sus playas, pero el mar es parte silenciosa de todo el proceso. Silencioso porque este charco como le dice mi amigo, en comparación con el enorme Océano Atlántico en del que se rodeó su vida, casi no tiene oleaje y baña las costas con suavidad. Tan suave como la calidez del verano cuyo pico dura unas semanas, las suficientes para que las playas se vean abarrotadas de bañistas.
Pero la playa de Amager tiene vida todo el año, sobre ella se asienta el sauna y balneario, sobre los pasillos discurren corredores todo el año. Porque si hay algo que está claro es que no hay mal clima, solo la ropa no adecuada, y aquí se hace deporte llueva, nieve o sople viento.
Tampoco se imagina uno montañas en Dinamarca, y hace uno bien. Casi no existen desniveles, salvo algunas zonas muy bonitas de acantilados en el sur del país.
Pero los daneses cansados de ese paisaje tan llano, decidieron crear una montaña en la capital y la bautizaron orgullosamente Copenhill que se erige en forma de edificio sobre una planta combinada de tratamiento de residuos y energía al extremo oriental de Amager.
A la cima se puede acceder a través de un ascensor gratuito en el exterior. Desde arriba se obtienen unas vistas privilegiadas del skyline de la ciudad, así como se puede acceder a un pequeño bar. Lo más llamativo es que para descender se puede optar por hacer uso de la pista de sky artificial que existe sobre el techo. Y como no podía ser menos cuenta con una aerosilla para volver a subir!
Ciudad Libre de Christiania
Después de reponer energías al sol disfrutando de algo de comer, con el
estómago lleno pero la boca seca, me fui directo al extranjero: la
Ciudad Libre de Christiania
es un estado proclamado independiente del estado danés, y desde luego de
la ciudad de Copenhagen.
Ubicado justo detrás de una de las zonas más pudientes y caras de la ciudad,
la barriada de Christianhavn, algo así como un Puerto Madero de la ciudad,
al otro lado del canal, se encontraba una vieja instalación
del ejército que allá por los 70' una oleada de hippies decidió abrir al
uso público para que hubiera más sitio para que los niños pudieran jugar.
Poco a poco esto fué creciendo y fueron ocupando más edificios abandonados así como creando nuevos espacios. Hoy la ciudad libre está celebrando sus más de 50 años de existencia como "ciudad libre".
Con el tiempo, una comunidad auto organizada comenzó a crear reglas
para la convivencia, y se comenzó a gestar una comunidad donde entre otras
cosas, los impuestos y tasas de la ciudad no valen, donde se promovía la
libre circulación de drogas blandas y donde la vida en comunidad tiene
prioridad.
Tras varios intentos de desalojo, el ayuntamiento les permitió quedarse
como experimento social, y si bien la venta de drogas no está permitida en
Dinamarca, los habitantes de la ciudad promueven su libre circulación, han
instado al municipio que promulgue leyes al respecto pero no han
prosperado.
Al momento de mi primera visita en 2019 se lo conocía como un lugar donde adquirir drogas en la ciudad y en muchos portales se habla con cierto temor de las cosas que
pueden pasar en la zona, realmente si las cosas van a mayores, la policía
está controlando y salvo que uno vaya intencionadamente a tomar fotos a la
gente que allí hace su vida, cosa que puede molestarles si no se le pide
permiso primero, no creo que pase a mayores (*)
(*) Ya para 2024, lamentablemente las cosas fueron a mayores, y luego de una serie de hechos de violencia afectando a transeúntes luego de grescas y tiroteos entre bandas que se dedicaban a vender productos en esta calle, muchos de ellos procedentes de otras barriadas. Los residentes de la ciudad libre manifestaron su impotencia para sacar a las bandas de la zona y debieron pedir asistencia a la policía que intervino junto con los vecinos para desmontar el negocio.
En mi última visita, el lugar sigue siendo ampliamente frecuentado por turistas, casi como un paseo más, pero la otrora Pusher Street ha sido levantada en su totalidad y la están convirtiendo en un paseo, lavando la cara y quitando la mala fama del asentamiento, enfocados en revalorizar los principios y valores de la comunidad.
En mi visita, la zona de acceso es sumamente turística, muchísimos curiosos van por sus pasadizos y callejuelas improvisadas visitando los edificios y comercios libres de impuestos, cosa que eso significa mucho en los precios inflados de la ciudad.
La tristemente célebre Pusher Street, llamada así ya que allí se agolpaban los vendedores de drogas, era donde la tensión se podía notar en el aire. Allí he visto a drug dealers con caras de pocos amigos pero en puestos muy organizados montados en la calle, sacando sustancias, colocándolas en una caja cual muestrario, la gente pasaba y elegía. Parecía más bien una feria de artesanos.
También existe la posibilidad de interactuar con los habitantes, e incluso hay algunas visitas guiadas que son explicadas por ellos mismos, yo he visto como una señora con toda la apariencia hippie a cuestas explicaba a un grupo como vivían y se organizaban, mostraba los huertos y los edificios.
Yo me dediqué a pasear y escaparle al turismo, me perdí por los pasadizos, compré una birra muy barata y me senté a disfrutar del sol a orillas del canal exterior, antes de cruzar el puente y deambular por la zona urbana, donde muchos de los habitantes siguen armando sus casas, donde la comunidad ha ido comprando terrenos a la ciudad pero estos no son de nadie, sino de la propia Christiania. Comunidad, ecología y hippies en su escencia.
Acento argentino
Tal como lo titulo en la nota, lo dejé caer en varios pasajes del texto,
en Copenhagen se habla danés, el inglés es super normal y todos lo
entienden, pero también se habla español, pero con acento argentino.
Ya desde el free tour que me crucé con el primero de ellos,
lamentablemente no recuerdo su nombre, pero el guía era de Río Tercero,
provincia de Córdoba y su acento era innegable, llevaba ya un tiempo
disfrutando de la vida en la capital danesa y decía que le costaba cada
vez más regresarse de Argentina, pero que su próximo plan era tomarse unos
meses de viaje por países más baratos (un plan envidiable sin
duda!).
En el grupo, me crucé con Melisa, vecina de Mataderos, casi que nos
habremos cruzado alguna vez en mis últimos años trabajando en la zona,
eramos de la barriada. Llevaba apenas dos días en la ciudad, y había
dejado un trabajo estable en Buenos Aires para venirse a la aventura de
vivir algo diferente.
También estaba Laura, de Carlos Paz, llevaba una semana y estaba contenta
por haber podido desbloquear los trámites necesarios para poder comenzar a
trabajar formalmente (empadronamiento, número de seguridad social, etc) y
dejar de hacer voluntariados para pasar a la acción.
En el grupo estaba la única argentina turista que crucé, Vanesa, de
Agronomía, venía de viaje trasde no haberse tomado vacaciones por mucho
tiempo y hacía escala en la capital danesa para visitar a su prima, otra
argentina que estaba viviendo la aventura nórdica que quería comenzar a
vivir Melisa y Laura.
Al día siguiente, caminando por los pasillos de Christianía mientras nos
detuvimos para acariciar un curioso gato danés de color anaranjado, me
crucé con Pablo, de
Carlos Paz
(no es casualidad, pero ya conocía a la Laura de Carlos Paz de más arriba)
que venía paseando con Valentina, que le daba otra tonada al acento de por
allá abajo, ella era chilena y estaba acompañada del padre que vino de
visitas.
Valen llevaba 10 meses en la ciudad y estaba pensando para donde rumbear
después. Pablo el más veterano, llegó hace dos años sin hablar una sola
palabra en inglés y se estableció en la ciudad, aprendió, se acomodó y
como buen cordobés entrador, le cayó bien a todos y supo hacer los
contactos necesarios para garantizarnos unos tacos y unas birras gratarola
en el enorme patio de comidas de
Reffen,
donde supo trabajar durante bastante tiempo en la cocina de un bar.
La visa conocida como Work & Holidays les abre las puertas de una cultura totalmente diferente a la que
vivimos en origen. Yo conocía de esta modalidad por la que muchos
estaban en la remota Nueva Zelanda, pero la realidad danesa es la que le
da título a esta nota del diario La Nación y refleja una gran
verdad: "Me rinde más trabajar medio tiempo en Dinamarca que ser jefe de
sección en Argentina".
Todos vinieron en búsqueda de algo diferente, a disfrutar la cultura
del hygge, una de los secretos mejor guardados de la felicidad danesa,
que es darle valor a las pequeñas cosas de cada día, a las cosas simples
y sencillas, permitirse disfrutarlas. Cuánto nos falta! Cuánto me
falta!
Referencias de viaje
Llegar a la ciudad
Existen tres opciones para llegar desde el aeropuerto a la ciudad, bus,
tren y la mejor de todas, el metro.
El viaje tomará unos 20 minutos y te puedes bajar en las estaciones de
Christianhavn,
Kongens Nytorv
o
Norreport donde incluso podrás combinar con trenes locales.
En el lobby del aeropuerto encontrarás decenas de máquinas expendedoras
que funcionan en inglés, y personal de asistencia.
Te puedes bajar la aplicación Rejsekort para hacer tus check in y check outs diarios.
Si bien el transporte en metro no cuenta con servicio de molinetes, ergo,
puedes pasar de largo haciéndote el tonto, mi recomendación es que saques
el billete sencillo, y si bien puede parecer caro,
las multas lo son mucho más. En el trayecto del aeropuerto es una constante que haya inspectores.
No recomiendo que saques billetes por fin de semana ni de varios días porque las distancias en la ciudad son cortas y es mejor caminarlas o incluso hacerlas en bicicleta.
No recomiendo que saques billetes por fin de semana ni de varios días porque las distancias en la ciudad son cortas y es mejor caminarlas o incluso hacerlas en bicicleta.
Cambiar moneda
Si puedes evitarlo, mucho mejor! Es un país moderno y digital
donde en el 90% de los sitios sino más, puedes pagar con
tarjeta.
Si no te queda más remedio, tendrás que caer en las casas de cambio en
las que te cobrarán una comisión de alrededor de 35 DKK por cambiar si no
más (5 euros).
En estos casos siempre es recomendable contar con una tarjeta
internacional gratuita como TransferWise o Revolut que te permite abrir una cuenta en diferentes monedas.
El consejo que puedo darte es que cambies dinero antes de viajar y cargues la cuenta en la moneda deseada, especialmente si viajas los fines de semana, puede que las aplicaciones carguen unas sutiles comisiones por encima de lo habitual en días festivos.
Comida
Dinamarca no es un país donde su cualidad gourmet se caracterice
demasiado, las opciones son limitadas por una cuestión natural de clima.
Como se imaginarán, abunda el pan de centeno y el pescado ahumado.
Algo típico es el Smørrebrød que sería el equivalente lejano a una tapa española. Con una base de pan de centeno, untado con mantequilla y muchos y variados ingredientes arriba.
Para que tengan referencia, la gente no come esto en sus casas, sino que
se toma como un plato que se sale a disfrutar fuera, tal vez con una cerveza.
Existen opciones de comida en diferentes partes de la ciudad, en Nyhavn encontrarán numerosas opciones de restaurantes pero hay que tener el bolsillo preparado para superar la indigestión de la factura final. Otras opciones más asequibles pueden encontrar cruzando el puente peatonal hacia
Christianhavn se haya un
patio de comidas al aire libre. También pueden visitar el mercado de
Torvehallerne (junto a la estación de Nørreport) con gastronomía "del mundo".
Del otro lado del canal en la ex zona industrial de
Reffen en disposición de decenas de coloridos puestos de comida de todo tipo que
funcionan dentro de containers en un recinto que otrora fuera industrial,
al menos este tiene mucha más onda y otro sabor.
Pero si lo que quieres es realmente salvar una moneda y ayudar a minimizar el desperdicio de comida, la opción que siempre recomiendo en países donde el costo es alto para el turista es la app Too Good To Go
Los elementales
De las cientos de guías que existen para recorrer la ciudad, y yo
siempre lo cuento a mi modo, basado en mi experiencia, que puede ser muy
particular: me gusta caminar, tratar de cruzar palabra y sobre todo no
encerrarme.
Esta es la humilde lista que aprendí con el tiempo para una visita a
la capital de Dinamarca con los puntos altos e imperdibles
- Christiania
- Reffen
- Nyhavn
- Amalienborg
- Nørrebro
- Assistens Kirkegård
- Østre Anlæg
- Dronning Louises Bro
- Christianhavn
- Kastellet
- Botaniks Have
- Kongens Have
- Olufsvej y el barrio Brumleby
Los pueden ubicar en este mapa que se extiende más allá de los confines de la capital y viene con algunas licencias en la costa vecina.
Y sobre todo, aprendan de los daneses y su secreto para ser felices en la práctica del Hygge: el detalle de disfrutar las
pequeñas cosas simples de cada día está el secreto.
Todas las fotos
AQUI o sígueme en el feed de
@escepticoobservador